Empecé a trabajar a los 12 años sin dejar el colegio, y a los 14 ya estaba como profesional. Recuerdo que de chiquito ya me embarcaba con mi abuelo porque me encantaba salir al mar. Siempre digo que a mí me hicieron dentro de un barco porque sin el mar no vivo.
De los 10 hermanos que somos nos dedicamos a la pesca dos hermanos y yo. Mi padre, también pescador, no nos obligó a hacer lo mismo que él; lo elegimos porque es lo que nos gustaba… y nos sigue gustando. Pescar es como una medicina, cuando me subo al barco se me quitan todos los dolores.
Recuerdo un día en el barco que fue especialmente emocionante para mí en el mar: el día que mi mujer se subió al barco y nos acompañó.
Por experiencia digo que antes la pesca era mucho más dura. Ahora hay mucha ayuda mecánica y antes se hacía todo a mano.